martes, 19 de junio de 2012

Desconfianza en el ambiente


Nos queda mucho por aprender aún de cómo salimos de una crisis, y con mayor dificultad, de la que estamos viviendo en los últimos años.

Todo son malas noticias, miremos lo que miremos, leamos lo que leamos. Falta de liquidez, la banca no está tan bien, las microempresas cierran, las pymes están ahogadas, las multinacionales reducen gastos, elevadísima tasa de desempleo … en definitiva, el apocalipsis.

Todos nos dejamos llevar, y hablo en primera persona, por el pesimismo existente en “el ambiente”, que no es otro que el transmitido a través de todos los medios de comunicación  ya sea con noticias, con artículos de opinión o con debates de grandes gurús. Todos hablan de lo bien que lo podíamos haber hecho si …, o, si en vez de esto, hubiese sido lo otro …

Nos miramos el ombligo y creemos todo lo que nos cuentan, somos fáciles de convencer. ¿Por qué?. Porque no creemos en nosotros mismos, no creemos en que somos lo suficientemente capaces de solucionar los problemas, preferimos que nos lo den todo hecho. Esto es lo que llamamos falta de confianza, que genera a su vez desconfianza hacia los demás.

Esa desconfianza recíproca, es la que alimenta aún más la gravosa situación en la que nos encontramos, y de la que también esperamos que nos la solucionen, pero esta vez no nos la van a solucionar, porque somos nosotros mismos quienes tenemos que hacerlo.

A modo de ejemplo, ¿cómo es posible que una marca como España esté pasando por el momento actual?. Sencillo de explicar, costoso de solucionar. Cuando ganamos el Mundial de Fútbol, todos nos sentimos pertenecer a una potencia mundial. Viendo a nuestros deportistas, Nadal, Alonso, Gasol … nos vimos reflejados, nos motivaron y nos siguen motivando. Vemos a empresas como Inditex (Zara), Leche Pascual, Santander, … , que están en todo el mundo y son seriamente respetadas. Si esto es así, y lo es, ¿por qué no somos capaces de hacerlo nosotros mismos?.

Todos llevamos dentro un experto en marketing  que conoce nuestra propia marca, Ana, Juan, Maria, Paco, …. Es ese “experto en marketing” el que ha de generar el primer escalón al ascenso, la autoconfianza. Y es a partir de ese momento cuando poco a poco iremos aprendiendo el cómo salir de la crisis de confianza.

Autoconfianza que no solo es individual, es también grupal, como ocurre en el caso de las empresas. Si quieres exportar, hazlo, pero cree en la marca, en la empresa, en tu equipo. Si vas a lanzar un producto hazlo, creyendo en él. Crea alrededor de la marca un ambiente positivo, participativo, colaborativo, que genere la confianza suficiente para construir el éxito.

Desde luego que no será un camino de rosas, pero es uno de los caminos que tenemos.

Catalina Sanz - redactora adarsbm.

jueves, 14 de junio de 2012

De peores hemos salido

En momentos donde la credibilidad y la confianza parecen ser valores en decadencia, hay un grupo de personas que los tienen como punta de lanza.

Agradezco a adarsbm la posibilidad de participar con ellos, de ellos y para ellos con la colaboración que me han ofrecido.

Será una dura labor mantener su ritmo y alcanzar sus conocimientos, pero espero que me den y me deis todos la oportunidad de conseguirlo.

En tiempos difíciles como los que vivimos, las nuevas ideas siempre son bienvenidas. Ideas que todos necesitamos para poder sobrevivir a la falta de confianza personal, profesional y por qué no decirlo, social.

Yo siempre tengo una frase cuando las cosas no van lo bien que queremos, "De peores hemos salido". Así que, os deseo mucha suerte a todos, nos leeremos pronto.

César S. Arranz

lunes, 11 de junio de 2012

Marca: “Errores de bulto”.

Hay errores que no se deberían cometer, ya que pondrían en peligro la supervivencia de una marca. Uno de los errores más habituales que se comete es creer que llega con que la marca tenga un buen nombre o sea conocida o tenga un diseño impactante.
Pero no es el único error que se comete, en este post intentaremos recoger algunos, pocos, de los errores que conviene citar con el objetivo de evitarlos.
Tenemos éxito. El éxito precede a la soberbia, y la soberbia precede al fracaso: cuando alguien consigue el éxito tiende a ser menos objetivo. Se suele sustituir la opinión del mercado por el propio juicio, tratando de decidir lo que “el mercado quiere”. Hay que pensar de afuera hacia dentro, usando las percepciones de los clientes, no las nuestras.
Especialización. Ser fuerte en algo es mucho mejor que débil en todo. El criterio de querer ser “todo para todos” nos lleva a lo que se ha dado en llamar “extensión de línea” con el riesgo de quedarse en “nada para nadie”. Hay que concentrar el enfoque en un atributo, una propuesta concreta, aunque luego se intente vender de todo.
Ser el primero. Mucha gente cree que el asunto básico del marketing es convencer a los clientes de que se les ofrece el mejor “producto”. Se dicen a sí mismo “posiblemente no somos los primeros pero somos los mejores”.
Define el producto. Definir el producto de forma simple y entendible por parte de los clientes es lo esencial. Si el cliente no entiende para que le va a servir lo que le ofrecemos y en qué le va a beneficiar más o mejor, no tendrá interés.
Batalla de percepciones. El error de no entender una verdad tan simple como que la batalla por el consumidor, es una lucha por las percepciones, hace fracasar a miles de emprendedores todos los años. La percepción es la realidad. Todo lo demás es una ilusión.
Conocer la competencia. Hoy en día especialmente, es necesario visualizar el entorno competitivo y vigilar compañías que no se reconocen como competidores, porque pueden dar la sorpresa.
Los números. Vivir para los números es mirar hacia adentro, y cuando se mira hacia adentro se pierde el sentido de la realidad de lo que ocurre fuera. Los precios no son ya el resultado de “costes más beneficio”, son el resultado del valor que los clientes asignan a lo que les ofrecemos. Crear “valor” para sus empresas debe ser un objetivo de la Marca.
Cuando se comete un error, alguien se lleva a nuestros clientes

viernes, 8 de junio de 2012

Tu Marca, construyendo a largo plazo

Cuando se decide montar una empresa, lo primero en lo que se suele pensar es en ¿qué hacer para que el negocio sea rentable?.  Se piensa en los resultados económicos inmediatos más que en los pasos a seguir para el éxito en el largo plazo.

En el mercado actual, con mayor competencia derivada de la amplia oferta de productos y totalmente globalizado, hay muchas opciones para elegir y demasiado poco tiempo. La mayoría de los productos son similares en calidad y atributos físicos, y los consumidores tienden a basar sus elecciones de compra en la confianza y en la marca.

Es por ello que la marca se constituye como el máximo valor de una empresa, en el que hay que trabajar permanentemente para su desarrollo.

Hoy en día es el único de los activos a través de los cuales la empresa puede diferenciarse. Una marca refleja lo que una empresa es, dice y hace, pero también es lo que las personas perciben, sienten y piensan acerca de ella. La marca requiere una gestión estratégica, y su gestión debe estar alineada con la estrategia de la empresa, ya que las marcas están al servicio de la empresa para lograr sus objetivos.

Partiendo de la importancia real y el actual valor de las marcas, las pymes deberán apostar por la construcción de marcas poderosas, que sean reconocidas entre la infinidad de marcas que se ofrecen en el mercado. Se debe por ello crear una marca que sea diferente y esté dirigida a un público objetivo,  para posicionarla en la mente de los consumidores e influir en su decisión de compra.

Se debe entender que la marca es mucho más que algo visual o gráfico;  lo importante de la marca es su personalidad y su filosofía, la realidad psicológica que forma la marca y que la hace viva y diferente. Además, se debe tener en cuenta, todos y cada uno de los aspectos sobre los que la marca influye, no sólo en el consumidor, sino también en los trabajadores o en cualquier persona que interactúe con ella.

El proceso para la creación de marcas poderosas en una pyme o en una gran empresa ha de pasar por 5 fases.

La investigación, consiste mirar hacia fuera, en analizar y estudiar el mercado, extrayendo las tendencias, el comportamiento de los consumidores y sobre todo el mapa competitivo que ayudarán a tomar decisiones sobre la construcción de la marca de la propia empresa.

El diseño, la creación de la realidad psicológica de la marca, elección de cada uno de los atributos que definen a la marca y el desarrollo del concepto de marca. En este paso es imprescindible crear una personalidad única y diferente para la marca. Esta realidad es la más importante de la marca.

El posicionamiento. Una vez extraídos los valores de la marca y cómo será entendida por los consumidores, se debe posicionar la marca en la mente de los consumidores.

La construcción, será aquel en el que se desarrollen todos los aspectos visuales de la marca: se creará un nombre para denominarla y se le conferirá una identidad visual, logo, colores, slogan si es necesario. El desarrollo de la identidad visual estará basado en los valores de la marca desarrollados en los pasos anteriores. Una vez que la marca ya está creada, la podemos llamar, sabemos cómo se viste y sobre todo quién es, es imprescindible y crítico poder trabajar la implementación de la misma.

La implementación, es una fase que nunca se cierra y sobre la que deberá trabajarse para seguir construyendo la marca. Ya que la marca es algo vivo, que nace, crece, evoluciona y en el peor de los casos muere por una incorrecta gestión.

Estos son los pasos para construir y desarrollar marcas. Sólo aprovechando el esfuerzo de construir marca y dotar a la misma de una dimensión, se producirán a largo plazo beneficios económicos notables.

jueves, 7 de junio de 2012

¿Cuál es el valor de una marca?

Las marcas son cada vez más valiosas y poderosas para impulsar el crecimiento del negocio. La Marca es un valor estratégico para la empresa. Y por tanto se han convertido en la piedra angular de la riqueza corporativa.
El valor de la marca o brand equity, que se define como la lealtad del consumidor a una marca establecida, está dejando de tener importancia.
El concepto de “valor” puede interpretarse de varias maneras. Desde el punto de vista del marketing o del consumidor es la promesa y la materialización de una experiencia. Desde la perspectiva empresarial supone la seguridad de alcanzar beneficios futuros. Y desde la óptica jurídica, es un elemento concreto de la propiedad intelectual.
Simplificando la multiplicidad de visiones y factores que pueden influir en denominar qué es el valor de una marca, lo esencial del valor de la marca se centra en tres dimensiones claramente distintas.
Diferenciación: una marca debe ofrecer al cliente beneficios significativos, que le hagan diferenciarse de otras marcas.
Lealtad, en este caso, en relación con su preferencia, satisfacción y compromiso, que la fuerza de la marca sea capaz de atraer y retener clientes satisfechos a través del tiempo.
La consistencia, relacionado con su evaluación financiera, es decir, el valor en libros como resultado de las actividades de mercadotecnia que la empresa realiza para la marca.


Otros elementos activos de la marca que también influyen en determinar el valor de la marca son:
  • La posición en el mercado
  • La estabilidad de la marca
  • La notoriedad de la marca
  • La fuerza del producto para provocar la preferencia en el público consumidor
  • La posibilidad de la marca de penetrar otro tipo de mercados
  • La posibilidad de la marca de internacionalizarse
  • El alcance de la protección jurídica
  • La capacidad de la marca para invertir en el desarrollo de su marca.
Una marca desconocida es algo sin valor